Dos Historias Nada Decentes | ALAN BENNETT
b'ALAN BENNETT'
b'Dos Historias Nada Decentes'
b'ANAGRAMA'
ISBN: b'9788433978561'
b'La se\xf1ora Donaldson es una viuda reciente, de cincuenta y cinco a\xf1os, con una hija casada, puritana e insoportablemente convencional que pretende que su madre viva reverenciando la memoria de un difunto marido muy aburrido. Aburrimiento contra el que la se\xf1ora Donaldson no se rebelaba, y ni siquiera cuestionaba, educada en la firme creencia de que ser y hacer lo que se espera de nosotros son los pilares de la cotidiana felicidad. O conformidad. Pero ahora su vida comienza a cambiar. Ha conseguido un trabajo en un hospital: act\xfaa interpretando a pacientes, con sus correspondientes enfermedades, para ilustrar las clases del doctor Ballantyne. Y, de interpretaci\xf3n en interpretaci\xf3n, la se\xf1ora Donaldson comienza a descubrir pliegues y honduras que ignoraba de s\xed misma. Tambi\xe9n ha alquilado una habitaci\xf3n a una pareja de estudiantes que le proponen un pago en especies para saldar lo que le deben: le ofrecer\xe1n un espect\xe1culo porno s\xf3lo para sus ojos. Y ella, contra todo pron\xf3stico, acepta, los contempla y cuando terminan les ofrece una taza de t\xe9. Y comienza La se\xf1ora Donaldson rejuvenece. En cuanto a La ignorancia de la se\xf1ora Forbes, su hijo Graham va a casarse con una chica que lleva el muy vulgar nombre de Betty. Y aunque muy rica, es fea. La dominante y esnob se\xf1ora no entiende el porqu\xe9 de todo esto; los guapos siempre se han casado con guapas, y viceversa. Ella lo hizo, y por eso tiene un hijo guapo. Adem\xe1s, su familia est\xe1 en el escal\xf3n m\xe1s alto de la clase media, donde no se usan nombres como Betty. El se\xf1or Forbes, por su parte, asiente a todo, y lo \xfanico que le inquieta es que Graham es y ha sido la principal ocupaci\xf3n de su esposa, y si se casa y se marcha, todo el peso de la insoportable se\xf1ora Forbes recaer\xe1 sobre sus hombros. Y el bello Graham, a su manera, quiere a Betty, y hasta puede follar alegremente con ella, siempre que haya un espejo en el que \xe9l pueda verse, y quiz\xe1 imaginar otros cuerpos menos femeninos, como el de Gary, por ejemplo. Porque la se\xf1ora Forbes ignora muchas m\xe1s cosas de las que sabe...'
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